miércoles, 1 de febrero de 2012

ENERO DE 2.012: Fnac, Casa del Libro, Teaser y Prólogo.






A toda aquella persona que quiera invertir un poco de su tiempo en leer estas palabras, le pediría que se imaginara una sonrisa ancha y luminosa adherida a mi rostro. El mes de enero suele ser un espacio de tiempo definido por una cuesta de sinsabores, rescoldos navideños en forma de pagos atrasados, frío siberiano y la incertidumbre de cómo empezará un año más de nuestras vidas. Sin embargo, estos treinta días han supuesto para mí un cúmulo de felicidad plena. El frío se enfrió con la magia de las emociones y perdió su capacidad de helar mis sueños para dar paso a un álbum extraordinario de buenos recuerdos que no guardo bajo llave, sino que ahora mismo comparto con todos vosotros. Comenzó el año con campanadas y “huecesitos” de uva. Debatiéndome si alguno se me iba a atragantar en el devenir de los acontecimientos. Sin embargo, supe dejar fluir mis preocupaciones y confié en la sabiduría interior que todos tenemos. El primer día anotado en mi calendario de las satisfacciones fue el martes 10 de enero. La presentación de Cera de Babilonia en FNAC (Sevilla) tuvo el mismo efecto que un relajante espiritual. El genial Fernando Iwasaki realizó una presentación, de mi novela, tan magnífica que sus palabras todavía resuenan en mi cabeza como una ilustre recompensa a mi labor. Javier Sabugal interpretó seguidamente tres canciones. Tres piezas musicales que se han convertido en la banda sonora perfecta. La presentación corrió a cargo de Maite Zúñiga (agente literario) quien clavó una vez más la bandera de la ilusión para envolver con la gratitud a todos los asistentes. Que gracias a Dios fueron muchos. He aquí el primer evento que me hizo creer aún más en los márgenes infinitos de la felicidad. 

Prosiguiendo con este idílico inventario, llegamos hasta la Gran Vía de Madrid. En una de las librerías más antiguas de España, la Casa del Libro, me senté a una mesa de madera en compañía de un fantástico escritor y amigo, Kendall Maison y de Maite Zúñiga, para aprender una lección magistral sobre el disfrute del momento presente. Llegaron las 19:30 h., la hora señalada para empezar con el evento. Reconozco que en aquel preciso momento la sala estaba prácticamente vacía. Realizando una desafortunada comparación con la anterior presentación en FNAC de Sevilla, donde hubo un aforo extraordinario, mi ánimo se turbó por la incursión dañina de mi ego. Por un instante las expectativas creadas me agarraron entre los brazos de la desilusión. Gracias a Dios fue por poco tiempo. Miré la sala, miré a mi izquierda y derecha y en el frente vi el logo de Casa del Libro. Visualicé un papel donde aparecía mi nombre en compañía de la palabra “escritor”. Sobre una columna se alzaba la portada de mi novela como un himno que enalteció mi corazón. En cuestión de segundos me recargué de gratitud por el momento que estaba viviendo, sin importarme otra cosa que fuera saborear aquel premio que se me brindaba. La siguiente vez que alcé la vista, la sala estaba repleta de personas: familiares, amigos, todos lectores y confidentes de aquel mágico momento. Un millón de gracias a todos/as.  Tras la introducción de Maite, Kendall comenzó con un trepidante paseo por las páginas de mi novela. El resultado fue fantástico y a la salida de la Casa del Libro mi obra estaba expuesta en el escaparate. Conseguí controlar mis lágrimas y transfigurarlas en una sonrisa eterna. Ese día fue el martes diecisiete de enero. 

Todavía quedaba la guinda a un pastel que no me canso de saborear: la grabación del teaser de Cera de Babilonia. No sé qué se siente al participar en una película de Hollywood, pero he conocido de primera mano el significado de tocar con mis dedos las alas de la imaginación. Todo gracias a la maestría e ilusión de J.J. Serrano. Su fe en el proyecto me ha convertido en una persona privilegiada. ¡Gracias, compañero! Igualmente agradezco a Rubén Expósito (socio de J.J. Serrano en la productora Ilusiones Films), su trabajo y dedicación. Comenzamos a grabar el pasado viernes. El rodaje terminó ayer y ahora comienza la fase de edición y postproducción. He tenido la suerte de conocer a profesionales encomiables y a compañeros que han teñido de color estos días tan especiales… Sois excepcionales. Desde J.J. Serrano (director y amigo) hasta mi padre (angel of earth) y mi hermano David (el heredero de la bondad), pasando por Rubén, José Manuel (una grata sopresa), Raúl 1 y Raúl 2 (ambos magníficos en su profesión), Joaquín (Viva Pedrera), Súper Cristina, Antonio, Javi 1, Javi 2, Prol (brother), Rafael 1, Rafael 2, Manuela, María, Raúl 3 y, cómo no, Maite Z (de Zuñigaria). 
 
Los más tremendistas esperan en este 2.012 un cambio de ciclo en el mundo. El final de los finales. Os puedo asegurar que mi mundo ha cambiado tanto en este mes de enero ,  que si pudiera regalar la felicidad, tendría materia prima de sobra entre las paredes de mi sonrisa.

 
Gracias y como dice una buena amiga mía, quien me ha brindado la oportunidad de escribir el prólogo de su primera novela: “So Hum”. Una novela maravillosa de la que muy pronto tendréis noticias. 

 
Aprovecho para dejaros imágenes del rodaje de Cera de Babilonia. Estas fotografías fueron realizadas por Joaquín Pachón. Más adelante subiré fotos donde aparezco tomando parte de este magnífico rodaje que ha cambiado mi presente. 

 
Salvador Ortiz Serradilla.











 
El espectáculo de lo bello, en cualquier forma en que se presente, levanta la mente a nobles aspiraciones. Gustavo Adolfo Bécquer.
(Grs)

3 comentarios:

Soy dijo...

Apretado obsequio este enero recién concluido. No se le puede pedir más a 31 días recién terminados.

Como diría Tolkien en labios de Gandalf el Gris : SÓLO TÚ PUEDES DECIDIR QUÉ HACER CON EL TIEMPO QUE SE TE HA DADO...

Namasté, mi amigo.

Manoli dijo...

Se dice que la gratitud es una de las fuerzas mas poderosas del universo. Tu eres agradecido, así que imagina lo que puedes conseguir con ello.
Felicidades.

Francisco Rodríguez Tejedor dijo...

Enhorabuena amigo. Me alegro de lo que estás disfrutando. Un abrazo